La forma en que se produce
la configuración del sujeto en los textos virtuales
Según
el texto de Levy (1995) la configuración del sujeto parte del objeto, donde la
inteligencia de este nace de la inteligencia sin conciencia y del pensamiento
sin subjetividad, ya que la construcción de nuevas formas de inteligencias
colectivas se hacen de las singularidades y se distribuyen a todos lados,
puestas en un tiempo real y que reemplaza la inteligencia artificial, por lo
que éstas reposan en la inteligencia personal, o sea, los lenguajes, técnicas e
instrucciones que hacen que sea dinámica.
Llámese
inteligencia al conjunto de actitudes cognitivas que cobijan el percibir,
recordar, aprender, imaginar y razonar. Levy (1995), por lo que éstas mismas
ayudan a crear la configuración del sujeto, pero que no se pueden hacer sin los
lenguajes o signos respectivos que lo llevan a ser lo que son; de igual forma,
éstas técnicas o actitudes no lo determinan, sino que lo condicionan, pues
deben de tener cuatro dimensiones para su efectividad: Topológica, que se
refiere a un espacio específico; Semiótica, que incorpora los signos que lo
representan; Axiología, que son las representaciones del espacio en sí; y
Energética, que son los valores fijados a las imágenes en sí.
Por
lo que los mensajes trasmitidos a través del colectivo virtual deben de tener
éstos cuatro parámetros y que en sí mismos deben de tener objetividad en el
contexto compartido, pues una subjetivación (lo personal o individual) viva
remite una objetivación (imparcial, ecuánime, neutral) dinámica. Levy (1995). Entonces, el objeto
común debe llevar al sujeto colectivo a través de su creación en sí, pero no se
debe olvidar que aunque se realicen todas estas técnicas, se debe de tener en
cuenta que la técnica propone pero el hombre dispone, y el límite no está en el
individuo, sino en el colectivo.
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